sábado, 2 de marzo de 2013

Música y jóvenes


La figura que aparece en este cuadro que formó parte de mi última exposición se llama Marina. Posó en un principio solo para las manos, aunque después me gustó tanto que utilice los apuntes para la figura completa.


Martín Alía: "En la ventana". 65x53cm. Técnica mixta/cartón. 2011.

Marina es una mujercita joven y divertida, sincera y estudiosa, desordenada e insegura… un trasto estupendo, en resumen y según el término acuñado por ella misma: un “cosito”; a quien le gusta, le mola, le pone, le encanta la música. De Green Day a Coldplay, de Vivaldi a Tchaikovsky, de… a… y otros grupos ruidosos, machacones y estridentes de nombre impronunciable. Música que escucha a todas horas, sobre todo cuando se ducha, a ¡todo!, perdón, a escaso volumen, ¡por supuesto!

Hace tiempo hablaba de un grupo semidesconocido que había descubierto en el tráiler de la última versión de la película Sherclok Holmes cuya música era del hasta entonces para ella desconocido grupo E. S. Posthumus. Cuando esta música sonaba, a todos nos parecía estupenda y cuando le preguntábamos quien era el autor contestaba que no lo sabía. Después descubrió más temas y por fin el nombre del grupo, que se dedicaba, fundamentalmente, a componer música para el cine. Al final consiguió un álbum completo y a todos nos encantó. 

En un viaje a Madrid, en la Fnac de Callao, buscó más álbunes del grupo pero allí, uno de los “expertos” de la enorme planta dedicada a la música le dijo que dicho grupo “no existía”. Consternada y con esa cabezonería que caracteriza a muchos de su generación, en Internet, -¡cómo no!-, encontró un segundo  álbum y, poco después, buscando más temas de ellos, la triste noticia de la desaparición del grupo tras la muerte de uno de sus componentes.

Dejo aquí tres de los temas de E. S. Posthumus algunos de los cuales están ilustrados, además, con pinturas de Carabaggio, el maravilloso y terrible pintor que a finales del siglo XVI inició el camino del barroco italiano y el tenebrismo español. “San Mateo y el ángel” en Nara y “David con las cabeza de Goliat” en Unstoppable.















jueves, 28 de febrero de 2013

Argonautas


Esta noche hacía mucho, muchísimo viento. Y también frio, mucho frio. De madrugada, además, empezó a llover y siguió así las primeras horas de la mañana. El cielo está gris, sucio, manchado, oscuro, amenazador y aún apunta cosas peores.

Para contradecirme, aunque sea levemente, se abren algunas nubes y un breve jirón de luz ilumina la mar, aunque  muy poco. Diríase un espejismo porque, después de volver a llover con cierta intensidad, justo sobre nosotros, unas nubes se abren y un intenso pero fugaz rayo de sol ilumina la agitada superficie acuosa. Efectivamente era un espejismo ya que ahora el viento vuelve a arreciar, las nubes se cierran y una fresca e intensa racha golpea con fuerza la escasa superficie vélica que llevamos, haciendo cabecear el barco. La proa corta las olas cada vez más altas y de vez en cuando se hunde profundamente en el agua para surgir con fuerza levantando espuma y chorreando líquido sobre la cubierta.


El viento arrecia y las olas cada vez son más altas

-¡Agua va!- grita alguno de nosotros, no se quien, y la verdad es que da igual, la visibilidad es muy escasa y nos enteramos cuando la ola llega y barre la cubierta una vez más, empapándolo todo y a todos. Llevamos ropa de agua pero casi no sirve, al final, sin saber por dónde, esta se cuela mojándolo todo.

Ahora, para acabar de completar el panorama, empieza a granizar. Agua helada y pequeños trozos de hielo caen simultáneamente, para, a renglón seguido, jarrear granizo con tal intensidad y virulencia que amenaza con agujerear las velas, las pocas que aún llevamos; un pequeño foque y la mayor con dos rizos. Hubiera sido mejor tomar el tercero pero confiábamos en que el viento no subiría tanto y, otra vez, ─ ¡Cómo no!─ volvimos a equivocarnos.

─ ¡Cuando pienses en tomar un rizo tómalo, luego será tarde!─ dicen los marinos, y así ha sido.

De nuevo toca aguantarse. Los rociones son constantes y a veces las gotas de agua arrastradas con violencia por el viento nos golpean intensamente en la cara y duele, vaya si duele. Para combatir el ambiente cada vez más gélido vendría bien un caldo calentito pero, otra vez es imposible. Abajo en la camareta está todo revuelto y lo que no estaba bien trincado rueda por el suelo en completo desorden; es imposible calentar nada debido a los bandazos y los golpes de mar que estamos sufriendo, como mucho unas galletas o unos frutos secos que, al morderlos, aunque estén fríos, dan energía y distraen la mente.


Lluvia, viento y frío

Lo que más molesta es el frío en las manos. A pesar de los guantes están heladas y manejar los aparejos, rígidos y empapados, se hace difícil y cuesta cada vez más.

─ ¿Cuánto falta para llegar a puerto?─ pregunta algún incauto y la carcajada en muchos de nosotros surge natural y espontánea.

Afortunadamente el barco es más resistente, más capaz y mucho más fuerte que nosotros, corta las olas seguro y con fuerza, y esa fuerza, ─ ¡Menos mal!─, la trasmite a los incautos que en cubierta pensaban y se sentían como argonautas.




martes, 19 de febrero de 2013

Abuela María


Hay personas a las que conocemos, queremos y admiramos. Unas están próximas a nosotros por familia, por amistad, por trabajo; otras lejanas, pero las recordamos, echamos de menos y añoramos;  incluso, cuando volvemos a encontrarnos parece no haber pasado el tiempo, es como si nos hubiéramos visto hace solo unos días. El calor, la sonrisa, el afecto están intactos y siguen alimentándose de forma espontánea. Estas personas son un lujo, uno de los valiosos regalos que la vida ha ido dándonos con enorme generosidad.

La pintura, la fotografía, la escultura y el cine, en resumen, las artes visuales tienen la capacidad de perpetuar la imagen de una persona y, aunque esta haya desaparecido hace mucho tiempo, al contemplar dicha imagen, los recuerdos vuelven, fluyen, y esta permanencia adquiere una consistencia tal que nos permite recordar momentos bellos e intensos con ella vividos, compartidos, disfrutados o sufridos. Incluso, a veces, podemos sentir su presencia próxima a nosotros. Aunque solo sea mentalmente podemos hablarle, contarle nuestras cosas y de alguna manera, al hacerlo, aunque no conteste nuestras preguntas y no responda a nuestras dudas, sorprendentemente, de alguna manera, nos sentimos reconfortados.

Abuela María era la figura sabia y enérgica, la referencia más importante de mi familia. La única abuela que aún vivía, pero además, a sus noventa años, poseía una mirada, una expresión y una imagen de fuerza inusitada. Yo, que llevaba toda mi vida llenando papeles y ejercicios, incluso exámenes, de dibujos y colores decidí, con esa osadía que da la juventud, hacerle un retrato, mi primer retrato, y, aunque esta idea fue mal recibida por mi padre, el patriarca y mandamás de la casa, seguí adelante. Cuando se lo comenté a ella estuvo encantada y dispuesta a posar cuantas veces fueran necesarias



Abuela María. Grafito/papel. 1976

Hay momentos de aquellos días en que fui a su casa para pintarla que aún permanecen nítidos en mi memoria. Su alegría comedida al recibirme, su postura enhiesta, su mirada directa, limpia y cargada de sabiduría, su actitud. Posaba erguida, coqueta, sin cansancio aparente y sin languidecer, no en vano era María la “Galla”.
  
– ¡Ponme guapa!- le decía a mi tía Josefa – ¡Que viene mi nieto a pintarme!-.

Vestida de negro y con los pendientes que le regaló siendo joven el abuelo Mariano, muerto de neumonía al no encontrar antibióticos hacía más de cuarenta años, dejándola viuda con ocho hijos, en los años del hambre. El cuadro estuvo en su casa hasta que murió a los noventa y cuatro años, después en casa de mis padres y ahora en la mía. A veces, cuando miro su retrato, el primero y uno de los mejores que he pintado, la siento frente a mí, posando, contándome cosas, sonriendo.

Fue una de las mejores modelos que he tenido y una de las mujeres más grandes que he conocido. 



viernes, 8 de febrero de 2013

Dali y Disney: "DESTINO"


En el año 1937 Salvador Dali escribe a su amigo André Breton, el fundador del movimiento surrealista en París y le dice. “He venido a  América y estoy en contacto con tres grandes surrealista americanos –los hermanos Marx, Cecil B DeMille y Walt Disney”. “Tenemos que seguir abriendo nuevos caminos” dijo Disney a Dalí, en quien encontró un alma aparentemente gemela y, ya entonces, surgió la idea de realizar algún proyecto juntos.

Para Dali el cine no era nuevo ya que en 1929 junto a Luis Buñuel había realizado el fascinante corto surrealista “Un Chien Andalou” y, años más tarde, junto a Alfred Hitchcock realizó los diseños para la secuencia de un torturado e inquietante sueño en la película “Recuerda” de 1945.

A finales de 1946 Dali empezó a trabajar en el estudio de Walt Disney entorno a una balada mejicana que este había concebido para un proyecto de cortometraje musical, y cuyo título: “Destino” atrajo enormemente a Dali. Varios bocetos a tinta, algunas pinturas, diversos storyboard y veinte segundos de película salieron de los ocho meses en que trabajó en Walt Disney Studios.

Es curiosa la descripción que cada uno de ellos le dio a la idea del cortometraje. Dali lo describió como: “Una representación mágica del problema de la vida en el laberinto del tiempo”. Por su parte Walt Disney dijo: “Una sencilla historia de una muchacha buscando el amor verdadero”




No obstante las diferencias entre ambos, el enorme ego de cada uno de ellos y las dificultades financieras posteriores a la Gran Guerra acabaron con el proyecto. En 2003, más de 50 años después gracias al empeño de Roy, sobrino de Disney y vicepresidente de la Walt Disney Company, la obra fue terminada.



Boceto a tinta

Boceto a lápiz y carboncillo

Dibujos de animación


Cartel


Dali y Walt Disney


“Destino” es una amalgama interesante entre dos estilos aparentemente opuestos pero, tan flexibles, que no han sufrido al ser fusionados. Seguramente, de haberse terminado en vida de ambos el resultado no sería igual, aún así, es enormemente atractivo.








jueves, 24 de enero de 2013

Mural homenaje a Jorge Juan, marino y científico.


Mi pasión desde niño ha sido siempre la pintura pero nunca me he planteado vivir exclusivamente de ella. Al día siguiente de acabar Magisterio, la única carrera que podía estudiarse en Toledo, ingresé en la Facultad de Bellas Artes y al terminar, después de realizar mi primera exposición en Madrid, me trasladé a vivir a Alicante donde empecé a trabajar como profesor, y esta ocupación, que no veía como algo definitivo, me gustó. Desde entonces enseñar a dibujar a jóvenes estudiantes, a pesar de que gritan, son rebeldes, están en la edad del pavo y ahora enganchados a todo tipo de aparato electrónico, también estudian, se ríen y comunican optimismo y vitalidad. Es por tanto una profesión que me encanta.

Empecé a ser profesor y a navegar simultáneamente, en la misma época; y en ello sigo.

Desde hace unos años imparto clase en el Instituto Jorge Juan de Alicante, la institución académica más antigua de la ciudad. El nombre le viene de uno de los primeros y más ilustres científicos y marinos españoles: Jorge Juan Santacilia (1713-1773), nacido en Novelda, Alicante, por lo que este 5 de enero de 2013 se ha celebrado el Tercer Centenario de su nacimiento.

Dentro de los trabajos planteados en el nuevo Taller de Pintura que ha empezado a funcionar este año en el instituto hemos realizado un mural homenaje a tal evento. Entre los motivos fundamentales que componen la pintura, conformada por dos módulos cuyas medidas totales son de 300 x 120 cm, están una rosa de los vientos, un sextante y un navío de la época en que Jorge Juan navegó a Perú para medir un grado del arco de meridiano terrestre en una expedición franco española.




Jorge Juan. 1713-2013. Acrílico/madera. 300 x 120 cm. 2013


Contar con este grupo de alumnos ha sido estupendo ya que han trabajado mucho y bien. Como  tantos jóvenes, Olivia, Alex, Silvia Aledo, Silvia Veguillas, Faseye, Belen, Julia, Isma y Aurora se asustaron inicialmente ante el reto que les proponía pero, con ánimo y ayuda, no solo se esforzaron, sino que, como yo esperaba, salieron airosos con un trabajo excelente. Quiero agradecerles desde aquí el esfuerzo y la buena disposición que han tenido. El resultado final así lo demuestra.

En las imágenes siguientes les vemos en diferentes momentos del trabajo, así como la colocación de este en la entrada del instituto

Boceto inicial

Iniciando el trabajo

Pintando mástiles, velas y sextante

Los pintores, gente seria y formal

Dando las últimas pinceladas

Felices por el trabajo bien hecho

Con Martín Alía, su profe

Colocación en la entrada del instituto

El mural aporta más luz y color al centro

Después de presentar el mural me llega por correo electrónico información referente al navío que llevó a Jorge Juan a las américas y cuyo nombre era el Conquistador. De haberlo sabido antes hubiera facilitado mucho nuestro trabajo. El velero representado es muy similar al original. Realizaremos no obstante pequeños cambios en la pintura para que este sea aún más parecido, incluidas las banderolas por que, aunque la expedición estaba promovida por el monarca francés, nuestro rey exigió la participación de marinos españoles y el barco en el que fue Jorge Juan enarbolaba pabellón español.






domingo, 13 de enero de 2013

Canaletto y el puente Rialto




Si existió un pintor al que pueda identificarse con su ciudad natal Venecia, ese es sin duda alguna Canaletto. Giovanni Antonio Canal (1697-1768) hijo del pintor Bernardo Canal, de ahí el sobrenombre de Canaletto, fue el artista más destacado dentro del nuevo género pictórico de las “vedutas”, y para mí el que mejor pintó, recreó, imaginó y retrató su ciudad. Hasta el punto de que cuando presentaba un nuevo lienzo, los venecianos corrían a descubrir esa nueva Venecia que su pintor les mostraba. La Piazza de San Marcos, el Palacio Ducal, El Gran Canal y otros muchos lugares y edificios venecianos aparecen con profusión en sus cuadrod pero, el Puente Rialto ocupa un lugar preeminente en su pintura.




Canaletto: El Puente Rialto desde el norte




Canaletto: El Gran canal y el Puente Rialto desde el sur




Canaletto: Gran Canal y Puente Rialto desde el sur. 1727




Tanto es así que no solo lo representa varias veces tal como lo conocemos, sino que lo plasma en diferentes “caprichos” e incluso, y ahí está la novedad, representa y da vida a varios de los proyectos que se presentaron a un concurso público que tuvo lugar en 1551 y al que concurrieron importantes artistas de la talla de Palladio, Vignola o el propio Miguel Angel para sustituir al original puente de madera que estaba cada vez más deteriorado. Fue construido en 1591 por el ganador Antonio da Ponte con diseño de un solo arco, tan audaz para la época, que el ingeniero veneciano Vicenzo Scamozzi auguró su derrumbamiento en un futuro no muy lejano



Canaletto: Capricho con el palladiano Puente de Rialto




Canaletto: Capricho con el puente de Andrea Palladio y la basílica de Vicenza




Canaletto: Capricho con el Puente de Rialto y otros edificios imaginarios. 1740





Y en estas pinturas del mencionado género de los caprichos donde conjuga la imagen real del puente construido con otros edificios venecianos en diferentes escenarios:



Canaletto: Capricho con el Puente de Rialto y otros edificios en la laguna. 1747




Canaletto: Capricho con el Puente de Rialto y la Iglesia 
 de San Giorgio Maggiore. 1750.




A pesar de las predicciones de Scamozzi, el puente ha sobrevivido quinientos años en bastante buena forma a pesar del acelerado deterioro de las últimas décadas. Hace más de un año el Gremio de trabajadores del mármol y la Patronal de artesanos venecianos se han ofrecido para restaurar la pasarela. Ojalá la burocracia municipal, aún sin contestar, no dé al traste con tan generoso ofrecimiento.


He de reconocer que Canaletto siempre me ha interesado por la luz, la composición y ese halo irreal que tienen sus pinturas. Hay críticos e historiadores que rebajan su obra a poco más de paisajes para burgueses. No lo comparto en absoluto, aunque debo decir que hace unos años, visitando el Museo Marítimo de Londres, instalado en el antiguo hospital de Greenwich que Canaletto pintó en el cuadro que aparece bajo estas líneas, el conjunto de edificios, a pesar de estar muy bien conservados, no tenía la belleza y magnificencia que el artista le dio con su hábil manejo del encuadre, la perspectiva y el color.



 Canaletto. El hospital de Greenwich en Londres. 1753.


Aun así la magia y el equilibrio de sus composiciones forman parte de lo que está considerado como PINTURA con mayúsculas.



jueves, 3 de enero de 2013

Venecia


Es agua, laguna e islas. Canales y puentes. Barcos, góndolas y embarcaderos. Plazas y calles; pasajes, soportales, arcos y pórticos.








Es arte. Arquitectura bizantina, gótica, renacentista, barroca, neoclásica... La basílica de San Marcos y su esbelto campanile, 270 iglesias de las 300 que llegó a tener, con sus campanarios y torres, algunas ahora inclinadas al ceder sus cimientos por la tremenda humedad. Palacios con sus grandiosas fachadas, de mármol, de ladrillo, de estuco. Pórticos y balcones, ventanales, rejas, celosías, columnas, tejados, chimeneas, aleros, terrazas.



La basílica de San Marcos y la Torre del Reloj desde el campanario



Uno de los palacios del Gran Canal

Es mármol, blanco, puro, brillante; también sucio, deshecho, corroído, pútrido. Es ladrillo y cristal, vidrio, hierro, óxido, bronce, plomo, latón, madera y cal.



Palacio Ca d´Oro, cuyo nombre es debido a que originalmente 
la fachada estuvo recubierta de láminas de oro


Es pintura y pintores: Leonardo y su “Canon”, Tintoretto, Veronese, Tiziano, Tiépolo embelleciendo con sus obras palacios e iglesias, o sirviendo de inacabable inspiración a Canaletto, a Guardi… Y su Bienale.



Canaletto: "San Marcos el día de la Ascensión"


Es escultura, griega, romana, bizantina, renacentista... Y escultores: Donatelo, Cánova… Es música con Vivaldi. Es ópera en La Fenice. Es teatro, es cine.


Escalera de los Gigantes en el Palacio Ducal


Es humedad, viento, bruma, niebla. Oleaje, estela y espuma. Hierba, musgo, hojas, algas. Jardín, árbol, hiedra, enredadera, maceta. Pozos, barandillas, escaleras.

Es color: blancos, rojos, ocres, verdes, grises, azules, sienas, dorados, cárdenos, amarillos, negros.

Museos. Comercios, cafés, hoteles, bares, restaurantes, trattorias, pizzerías… Y Carnaval. Y  máscaras.

Y, no lo olvidemos, es belleza, preciosismo, lujo, orgullo, altanería, prepotencia y megalomanía en su Palazzo Ducale, pero también miedo, frio, suspiros, gritos y terror en sus cárceles.

Personas y animales. Gondoleros. Viajeros, residentes, extraños, turistas. Paseantes, observadores, novios, parejas, jóvenes, viejos, niños, abuelos, enamorados, religiosos, comerciantes, mirones. Palomas, gaviotas. Y por supuesto su orgulloso León Alado
  
Todo en ella es admirado, anhelado, envidiado, querido, odiado. Mostrado, expuesto, visto, observado. Está solo, o es recóndito, privado, escondido,  tapado, oculto. Estrecho o angosto.


No todo en Venecia son palacios


Pero también es amanecer, bruma, frescor, campanas, luz, sombra, sol, paseo, tarde, crepúsculo, noche. Penumbra, oscuridad, pasos, silencio...

Y tiempo. Sobre todo tiempo; pasado, antiguo, moderno, nuevo, actual.  Ayer, hoy, mañana… Siempre.





Las fotografías que ilustran esta entrada están tomadas en un viaje a esta maravillosa ciudad durante las pasadas navidades